28 Feb

Esperanza en El Pozo

El Pozo del Tío Raimundo es una zona del barrio de Entrevías (en el distrito de Puente de Vallecas en Madrid). Era un barrio de chabolas, sin servicios, con familias en situación de vulnerabilidad… pero en medio de esta situación, surgen personas que han impulsado el desarrollo de la zona, vecinos y vecinas que orgullosos de su barrio han trabajado para mejorar la vida de los que tienen más cerca.

Esperanza vive en El Pozo desde hace más de 50 años, rodeada de sus vecinos, formando entre todos una gran familia. Ella siempre ha estado involucrada en los problemas de la comunidad, comprometida con aquellos que más lo necesitaban. Tal y como ella cuenta, “los vecinos venían a casa y me contaban sus problemas y yo trataba de ayudarlos de alguna manera”.

Un día, entró en su vida, y también en la del barrio, la Fundación ARGOS, de la mano de Eduardo Pérez, trasformando la vida de muchas personas. “Yo siempre que había un problema se lo contaba a Eduardo… Si había alguna familia que necesitaba ayuda con las facturas, o para ir al médico… y él siempre nos ayudaba, no sólo económicamente, sino que traía ropa, comida, lo que hacía falta. Un día me dijo: Esperanza, ¿Por qué no abrimos un comedor social? Yo al principio pensé ¡Tú estás loco!, pero viendo la necesidad de dar de comer a tantas personas, le dije “hecho” y me puse a buscar el lugar y a organizarlo todo”.

Así nació el comedor social La Fonda hace casi 10 años. Según relata Esperanza, “en dos semanas lo montamos, pintamos el local, lo acondicionamos y empezamos a funcionar. Al principio éramos 14 personas y dábamos hasta 200 comidas, hacíamos varios turnos, y aun así, había gente que esperaba en la calle para poder comer. Nunca nadie se iba de vacío, si podíamos les dábamos una tartera o les preparábamos un bocadillo o algo para que no se fueran sin comer”.

El papel de los voluntarios

En esta aventura solidaria destaca el papel de los voluntarios que lo hicieron posible, y tal y como cuenta la propia Esperanza “la comida la preparaban los colaboradores de la Fundación ARGOS en sus casas, y la traían al comedor, siguiendo el menú que se planeaba. Todo era comida casera, primer plato, segundo plato, postre y café”.

En 2011, Francisco uno de estos voluntarios que colaboraba en el comedor, presentó la iniciativa a Más que palabras, un proyecto de Fundación Repsol que apoya proyectos sociales presentados por empleados. Gracias  esta colaboración, el comedor obtuvo 6.000 euros para seguir ayudando a quien más lo necesitaba, pero además, abrió las puertas a numerosos voluntarios Repsol, que desde entonces colaboran cada mes en las labores de este comedor. “En El Pozo hay mucha necesidad, mucha más de la que nos podemos imaginar a primera vista” señala Francisco, empleado de Repsol y voluntario.

Sin embargo, El Pozo ha ido cambiando, y han surgido nuevos comedores en el barrio, por lo que en 2016, la orientación del comedor social La Fonda se adaptó al nuevo escenario, y desde entonces cada miércoles se preparan casi 300 bolsas para ayudar a las familias que no pueden acudir a los comedores, mayores, personas con problemas de movilidad o familias con niños. Francisco, junto con otros muchos voluntarios Repsol participa en esta actividad, que sin duda no sería posible sin esta colaboración. “Se requieren muchos voluntarios, ya que se reparten más de 20.000 kilos de comida todos los meses, que hay que organizar en las bolsas para las familias”. Hay bolsas que van dirigidas a personas solas y otras que incluso las reciben familias de más de siete miembros. “Los voluntarios hacen que esto sea posible, sino sería imposible llegar a tantas familias” nos cuenta Francisco.

Desde las 11:00 de la mañana cada jueves, Esperanza y su equipo reciben a las familias del barrio hasta pasadas las 17:00 horas para darles su bolsa. 

Además, gracias a la labor de Fundación ARGOS y la ONG Olvidados, se están desarrollando otros proyectos de apoyo a la infancia en El Pozo, con el objetivo de promover un cambio en las futuras generaciones.

Comedores sociales

Los comedores sociales contribuyen a que miles de personas puedan comer cada día. El perfil de las personas que acuden a estas entidades es muy diverso.  Tal y como señalan los últimos estudios sociodemográficos, con la crisis ha aumentado el número de personas que necesitan de esta ayuda, familias que han perdido su trabajo o migrantes que se ven abocados a estar en la calle.

Además, según la última encuesta del INE, en 2016 la cifra de personas atendidas en los centros de alojamiento para personas sin hogar de España ha aumentado un 20,5% desde 2014, registrándose más de 16.000 personas.

Ante esta situación,  desde Fundación Repsol se colabora con diferentes comedores sociales en Madrid, a los que cada mes acude el equipo de voluntarios Repsol para contribuir a mejorar la situación de centenares de personas. Si quieres saber más sobre esta actividad, infórmate aquí.

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